11/6/13

De regreso...

Abrazo a la soledad tan plagada de cosas, una soledad que no es como un agujero negro o la unidad apartada del resto, una soledad que no es vacío, al contrario, es la suma de un todo.

Me lleno de energía lunar y le pido al sol que tampoco me abandone, me entiendo mujer, pero me entiendo sola.

Sigo creyendo, después de tantos intentos, que mi mano no necesita la de otro cuerpo para poder ser en el mundo, que mi cuerpo no necesita del llamado complemento convexo.

Aunque sí lamento que ésta soledad inconscientemente deseada, por su propia naturaleza, deje inconclusos los pasos de seres a los cuales jamás debí molestar.

Pero aun volviendo con poca alegría, aún con tristeza, o como una bajeza; sólo a ella me abrazo, pues es lo más familiar y cercano que siento ahora, a mi calma, a mi esencia, a mis días y a mi necesidad.