22/6/11

El latir del Bosque


Salí de aquel incendio, carbonizado hasta el último bejuco, las raíces de mis ideas, las hierbas de la juventud, inocentes y trémulas, creí nunca poder vivir de nuevo. 

Mucho más que lo eterno fue mi espera en aquel desierto en aquel pastizal, en aquel "secundario bosque", en aquel maltratado horizonte...porque la vida, por mucho tiempo congelado de apatía, no era verde, no era vida.

Pasaron años, la lluvia ayudo a limpiar mi hastío, la tierra se removió en mis adentros, el viento aire dejo de ser humareda y el fuego se convirtió en mi sol, tibio compañero, dador de vida. Lentamente me erguí, un día brotaron raíces, otro observe tallos, ramas, algunas malezas, chamizas y espinas, hasta una que otra flor débil de alegría. 

Poco a poco el bosque se convirtió en mi razón, cada hoja marchita alimentaba un nuevo comienzo, cada raíz se agarraba al erosionado terreno y aunque sabía que, no podían, todavía, regenerarse ni los hongos amigos, ni los ceibos amor, ni los dragos felicidad, increíblemente aun existía continuidad en aquel sombrío lugar. 

No sé cuanto paso, un día me encontré rodeada de pequeñas hierbas, de arbustos, hasta vi crecer árboles y volví a creer en la defensa de un nuevo bosque; todo se convirtió en energía que alimentaba a otrxs; me sentí exquisita, brindando ayuda a criaturas desprotegidas, a seres ocultos, a sombras y a luces, a esencias, a franquezas, a rayos éteres, a hadas orquídeas y a duendes colibríes. 

Cuando parecía que la humedad era exacta, la ecología perfecta, empezaba otra vez la armonía; llegaron a mi conocimiento, vientos de dolor: bosques cercanos habían sido aniquilados y muertos, habían desapareciendo su materia viva, su diversidad y sus ciclos.

Empecé a sentir temor por mis ramas y matas, por los nidos y los sonidos, lloré para dar agua al bosque, reí para brindarle sol, con los frutos alimente a desconocidos seres que desvalidos buscaban el refugio de un nuevo hogar; pero no era suficiente, y mi bosque perdió equilibrio; me exigió respuestas, soluciones, las busque, intente controlarlo todo pero no lo conseguí!

Entonces, llego un sembrador, quien buscaba su tierra perdida, y yo, desprotegida, coloque en él la esperanza de mis criaturas; pero aunque áspera verdad, aquel sembrador no era mi salvador. Con el tiempo en contra, con la sequía o/y con las inundaciones, las plagas, las razones, nuevamente vi pastizales y desiertos, ¿era un malvado sueño, una extraña pesadilla?...No! era un nuevo incendio!..

...Pocos parches, linderos y lugares de refugio sobrevivieron y ahora en silencio estoy juntando los remanentes, para regresarlos a la vida, para su conservación. 

Sin sembrador, ni salvador, solo con mi propio amor...mi llanto ha vuelto a alimentar los campos y estoy segura que en este nuevo incendio, la ingenuidad ya quedó extinta.

 .

18/6/11

Del tiempo...


Caminando o en pie, hay una sensación; cuando pienso, cuando escribo, cuando hablo, cuando sueño, cuando siento, cuando existo! 

En los saltos, en el círculo de energías, en medio de la música que me llena, puedo olvidar esa verdad, puede dejarme un momento la tristeza, el desamparo, ese vació que convive conmigo, que vino atado a mi… 

En el instante del abrazo de quienes amo, cuando me entibian con ternura o cuando la creación es más que toda mi melancolía; la nostalgia me abandona, y nuevamente puedo sonreír.