Y así, sin más, talvéz, por fin, me este despidiendo de ti para siempre, con una sonrisa como cuando te conocí y una lágrima para que refresque la noche de infierno de un día que duro años...
Y así, sin que lo sepas, sin que lo admita, aunque lo sienta,
¡doy la vuelta y sigo!
¡doy la vuelta y sigo!
No hay comentarios:
Publicar un comentario